Más de 4 mil egresados de la promo 23 disfrutaron de una noche inolvidable en la Cena Blanca
A diferencia de otros años, esta vez el buen tiempo acompañó la velada, lo que fue sin dudas un excelente aliado para que la noche sea inolvidable.
Más de 4.000 egresados, de los 60 establecimientos educativos de la ciudad iniciaron su paso por la extensa pasarela minutos después de las 20. En todo momento primaron las fotos con familiares y amigos y no faltaron las selfies entre grupos de compañeros, con poses divertidas y graciosas que retrataron un momento que fue único e irrepetible. Hubo muchas risas y nostalgia en cada pasada.
A medida que iban atravesando la pasarela, los estudiantes ingresaban a la imponente carpa que se montó en el predio, la cual se transformó en un verdadero salón vestido de gala, cubierto de luces led, en el que además se dispusieron pistas de baile y un gran escenario.
Durante la velada los agasajados disfrutaron de una entrada de sándwiches de miga, chips, empanadas de queso, carne y pollo y el plato principal que consistió en lomo con salsa semiglace. Como postre disfrutaron un rico helado y masas finas.
Como atractivo, los jóvenes pudieron sacarse fotos adentro de la cabina led, bailar al ritmo de la música en vivo del grupo Tunay, y la mezcla de sonidos de los DJ Gabi Barco y Manu Gomez.
Esta fiesta marcó el final de un ciclo que inició hace cinco años y que quedará para el recuerdo.
Todos los años, la Cena Blanca va mutando y con ella los atuendos que eligen los jóvenes, poniéndose más a tono con los gustos y preferencias de cada uno. Esto se vio reflejado anoche donde muchas jovencitas lucieron vestidos de colores, rompiendo con el tradicional blanco; muchas otras optaron por cambiar la falda por pantalones o monos, largos y cortos, y algunas dejaron los tacos para usar botas o hasta zapatillas, aunque no faltaron los brillos y el encaje.
En el caso de los varones, lejos de optar por algo sencillo, muchos de ellos lucieron trajes de colores, con pantalones chupines, moños y camisas estampadas, aunque otros optaron por los clásicos negros o grises. También hubo lugar para las familias tradicionalistas que eligieron atuendos de gaucho para mostrar sus mejores galas, marcando sus raíces.
Como es costumbre, los varones llevaron en sus manos rosas para obsequiar a sus compañeras como muestra de caballerosidad.
A diferencia de otros años, esta vez el buen tiempo acompañó la velada, lo que fue sin dudas un excelente aliado para que la noche sea inolvidable. La misma contó con la colaboración de la gente del Ente Autárquico de la Fiesta Nacional de los Estudiantes, organizadores de este acontecimiento.
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